La lección del maestro
En el negro pizarrón del pavimento
Escribió en tinta roja el clímax de su epopeya
“No bajen los brazos, compañeros”
Éste sólo es mi cuerpo
He vivido con demasiada intensidad
Para sentirme muerto
El maestro Fuentealba
Se eleva sobre su aliento
Se encarna en nuestros nervios
Se instala en nuestros sueños
“Eduquen a los obreros”
Sentencia su testamento
Alto sobre sus restos
Porque alta su conciencia
No sangra en el asfalto
Son sólo sus elementos
Él sigue educando,
En la ruta, en las aulas,
Y nosotros camaradas
No vamos a dejar que muera
Porque en el puño cerrado
Apretado hasta que duela
Atesoramos su herencia
Su terca perseverancia
Va a seguir haciendo escuela
Carlos Fuentealba ha sido asesinado
Por la estúpida omnipotencia
De los que hoy lo creen muerto.
Jorge Lascano abril 2007
domingo, 17 de mayo de 2009
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